
El mural Principio y fin, del artista chileno Julio Escámez (Antihuala, Chile, 1925) fue hallado en el edificio de la Municipalidad de Chillán (centro sur de Chile). Su autor pensó, en el exilio, que la obra había sido destruida por la dictadura de Augusto Pinochet pocos días después del golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973.
La obra tiene unos 42 metros cuadrados y refleja simbólicamente la lucha de clases. Escámez pintó este mural entre 1970 y 1972.
En una entrevista concedida al diario El País (España), Catalina Sverlij, sobrina nieta del artista, dijo que su tío abuelo se enteró de la destrucción de la obra y esta situación provocó que el artista se escondiera primero en Concepción y luego en Santiago, hasta salir del exilio en 1974.
En Principio y fin Escámez incursiona en técnicas múltiples, entre ellas el dibujo, el grabado, la pintura y la escenografía teatral. Pero esta obra tiene una particularidad, está atravesada por el asesinato de Ricardo Lagos Reyes, el alcalde socialista que inauguró el mural, en el salón del concejo del municipio, el 24 de junio de 1972. Fue ejecutado en su casa tres días después del golpe de Estado, el 16 de septiembre, junto a su esposa embarazada, Alba Ojeda, y su hijo Carlos Lagos, de 19 años, según consigna el diario español.
Otro hecho de relevancia histórica y política marcó a Principio y fin. El 20 de agosto de 1972, Allende fue nombrado Hijo Ilustre de Chillán y se sacó un foto junto al mural.
Principio y fin se inserta en el movimiento muralista latinoamericano de la segunda mitad del siglo XX, caracterizado por grandes composiciones vinculadas a problemáticas sociales, políticas y laborales. La obra adquirió especial relevancia al corresponder a la última creación realizada por Escámez en Chile antes de su exilio. El artista desarrolló su carrera más tarde en Costa Rica. El mural permaneció oculto por más de cinco décadas, hasta su redescubrimiento en 2021 en el marco de un proceso de investigación patrimonial impulsado por la Municipalidad de Chillán, con apoyo de instituciones especializadas.
Escámez murió el 23 de diciembre de 2015 en San José, la capital “tica” y parte importante de su legado artístico fue donado a la Universidad Nacional. En 2017, en tanto, la Universidad de Concepción bautizó con su nombre una de las salas de exhibición de su Pinacoteca a modo de homenaje.