
Newell’s Old Boys volvió a mostrar fragilidad en lo físico y confusión en lo futbolístico.
Intentó algo más que en presentaciones anteriores, es cierto: corrió, empujó, discutió cada pelota dividida.
Sin embargo, ese esfuerzo no alcanzó para torcer la historia.
Son 18 años los que el cuadro “Leproso” lleva sin poder ganar a su par rosarino en su estadio.
Con el resultado final, esta mala racha tendrá que esperar para poder cortarse.
Newell’s no solo salió derrotado, quedó hundido en la tabla de los promedios y en la anual.
Además, último en su zona con solo dos puntos, el panorama parece desalentador.
El caso Frank Darío Kudelka rompe la hegemonía “técnico que debuta, gana”, el resultado no fue el esperado por el ex Huracán.
Rosario Central demostró amplio dominio y volvió a llevarse el clásico.
Desde el inicio del segundo tiempo el “Canalla”, con una genialidad del campeón del mundo, Ángel “Fideo” Di María encontró el gol de la victoria parcial.
Ante el resultado, la “Lepra” siguió intentando con más amor propio que fútbol, aunque se dejó ver la mano del flamante técnico después de pocos días de entrenamiento con ellos.
Tras un córner ejecutado con precisión al corazón del área chica, Enzo Copetti apareció para empujarla y marcar el gol decisivo del partido.
La bronca se dibujó enseguida en los rostros de los futbolistas de Newell’s.
Sabían que el margen era mínimo y que el esfuerzo no estaba siendo suficiente.
La “Lepra” tuvo sus oportunidades, insinuó una reacción, pero todo quedó en intentos.
Fallaron las ejecuciones en los metros finales, los controles traicionaron en el momento justo y la claridad nunca terminó de aparecer.
Era una oportunidad de oro para reconciliarse con su gente, para empezar a cambiar el rumbo.
Sin embargo, el resultado volvió a sembrar malestar en un pueblo rojinegro que espera respuestas y resultados desde hace demasiado tiempo.
El clásico no solo dejó una derrota.
Dejó la sensación de que el tiempo pasa, las rachas se estiran y la paciencia, como los puntos, empieza a agotarse.