
“Yo lo amaba, era mi ídolo y era mi amigo, así lo sentía yo”, definió el neurocirujano Leopoldo Luque su vínculo con Diego Maradona.
El doctor imputado en la causa por la muerte del ídolo pidió adelantar su testimonio y por esta razón se suspendieron las declaraciones de los testigos que estaban estipulados para este jueves y que ahora declararán el martes que viene. Se trata de Gianinna Maradona; Lucas Farías, el primer policía que ingresó a la habitación del country San Andrés; y Juan Carlos Pinto, médico que firmó el acta de defunción.
Luque contó que en pandemia lo vio desmejorar a Diego: “No podía salir de su casa, tenía problemas sentimentales, familiares; lo empecé a ver mal. Triste. Tomaba alcohol. Yo intentaba ayudarlo, que hiciera tratamiento psiquiátrico. Me empezó a rechazar a mí, iba y no me recibía”, dijo.
Luego recordó el día del cumpleaños número 60 de Maradona, su festejo en la cancha de Gimnasia -donde dijo que no lo vio bien- y el descubrimiento del hematoma subdural en su cabeza diagnosticado horas después, que derivó en una cirugía. “La admiración que siento por él no se va a ir nunca, ni bajo estas circunstancias”, dijo nuevamente quebrado.
Del día de la operación, sostuvo: “Lo recuerdo con la bata, sentado, diciendo ‘estoy cansado’. Y esta charla yo la tuve muchas veces con él”. Y agregó: “Le decía ‘si no podes vos, ¿quién va a poder?’. Yo lo alentaba. Yo estaba emocionado, estaba llorando”.
Luque había pedido volver a hablar ante los jueces luego de los chats que expuso el abogado Fernando Burlando el miércoles a la noche por TN, donde se vieron unos mensajes entre Luque y Maximiliano Pomargo, el secretario de Diego, hablando sobre la internación domiciliaria donde el Diez murió en 2020.
“Voy a tratar de contextualizar los mensajes que se pasaron de manera desordenada. Con Diego se generó un vínculo porque mi vida tenía algunas características que a él le llamaron la atención, eso me dijo. Él de Friorito, yo de Caraza, ambas villas. Yo jugaba al fútbol donde jugaba Diego. Casa humilde la mía, el único profesional de la familia”, comenzó diciendo.
Además Luque dio detalles de cómo se decidió la internación domiciliaria de Diego tras la cirugía de cabeza. “Después de la operación, el único que insistía para que no se fuera a su casa era yo porque pensaba que podía volver a tomar alcohol. Yo quería que estuviera la mayor cantidad de tiempo ahí. Pero él se quería ir”, recordó.
Y agregó: “La internación domiciliaria era una opción. El paciente podría irse a su casa después de la cirugía. Otra opción era que lo aceptaran en una rehabilitación. Y la tercera era que fuera, contra su voluntad, a un psiquiátrico. Pero el paciente que no tiene riesgo para sí ni para terceros no tiene por qué ser sometido a una internación compulsiva”.
“Yo sabía que la mejor opción era una internación domiciliaria, porque si no el paciente se podía ir a su casa. Yo a las hijas no les mentí: les dije que para mí su caso no era para judicializar porque (a Diego) lo veía impecable. Iba contra la ley y yo no iba a estar en contra de eso”, reafirmó.