
Los ídolos del K-pop BTS anunciaron este mes que emprenderán una gira mundial de 79 fechas, que marca el regreso a los escenarios tras una pausa de cuatro años, durante la cual los miembros del grupo cumplieron el servicio militar obligatorio en su país.
Con fechas en Londres, Tokio, Múnich, Sídney, Los Ángeles y varias ciudades de América Latina, incluídas dos en Buenos Aires, es probable que sea una de las giras más importantes del año.
El espectáculo contará con la actuación de la banda en un escenario circular de 360 grados, lo que permitirá disponer de más asientos en cada recinto.
Así, visitarán a sus legiones de fans en todo el mundo. Pero su “fandom” es mucho más que eso, y constituye un fenómeno global que no pocos insisten en comparar con la “Beatlemanía” de los años 60.
Devoción y éxitos
Formado a principios de la década de 2010, el grupo estuvo a la vanguardia de la popularización del K-pop entre el público occidental, gracias a su enérgica mezcla de dance pop y hip-hop, y a sus letras sorprendentemente introspectivas.
BTS —que es la abreviatura de Bangtan Sonyeondan, que se traduce como Boy Scouts a prueba de balas— es una banda surcoreana conformada por Kim Nam-joon, (RM), Kim Seok-jin, (Jin), Min Yoon-gi (Suga), Jung Ho-seok (J-hope), Park Ji-min (Jimin), Kim Tae-hyung (V) y Jeon Jung-kook (Jungkook).
La banda opera bajo la gestión de HYBE, el conglomerado que transformó la industria del K-Pop en un modelo de negocio vertical que hoy domina mercados en Asia y Occidente por igual.
El ARMY, que se traduce como ejército, es el fandom de BTS y su nombre significa en español “Adorable Representante M.C. para la Juventud” y aunque es difícil calcular con exactitud el número de personas que conforman al ARMY, se estiman en millones.
A diferencia de otros grupos de fans, el ARMY no cuenta con un líder, por lo que es un fandom descentralizado. Aún así, demostró ser organizado y efectivo, dirigiendo desde campañas solidarias y esquemas de beneficios, hasta represalias contra quienes revenden los escasos y codiciados tickets de los shows.
Además, forjaron una identidad compleja basada en la lealtad a los músicos, creando su propia cultura.
Cuando alguien dice “I Purple You” o “Borahae”, no está hablando de un color; está invocando una promesa de confianza y amor duradero.
Esta simbología genera una identidad tan fuerte que ser ARMY es, para muchos, un estilo de vida que incluye activismo social, donaciones masivas a caridad en nombre del grupo y una red de apoyo global.
ARMY tiene símbolos y un color que lo identifica: el morado, el logo de la “puerta” y la frase “I Purple You”, popularizada por V, uno de los integrantes de BTS. Estas señales refuerzan la cohesión y sentido de pertenencia del fandom.
De acuerdos a datos de investigación, más del 90% de los fans siente que ser parte de ARMY es una experiencia emocional intensa. Esta característica hacen que ARMY sea apasionado, leal y solidario, capaz de coordinarse en acciones colectivas y mantenerse conectado en redes y plataformas oficiales.
BTS ha reconocido repetidamente la importancia y el papel fundamental que los fanáticos desempeñan en su éxito. Han expresado su gratitud y amor hacia el BTS Army en numerosas ocasiones, y esta conexión ha sido un factor clave en su popularidad mundial y su impacto en la industria musical.
Por eso, entender a BTS requiere ir más allá de la música pop.
Entradas, un bien escaso
La alta demanda por los conciertos de BTS dejó a muchos fans afuera. En México, casi el 94 % de los interesado no pudo adquirir su entrada. Unos 2,1 millones de usuarios intentaron comprar tickets, pero solo había 136.400 entradas disponibles -un 6,4 % de la demanda-, según informó este lunes la boletera Ticketmaster.
El fenómeno musical escaló a la diplomacia cuando, en un hecho sin precedentes, la presidenta mexicana reveló este lunes que envió una nota diplomática al presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, para solicitar su intervención y facilitar que BTS realice más conciertos en México o se habiliten alternativas como pantallas masivas.
El ARMY, en tanto, puso en la mira a los revendedores, y logró que la Procuraduría Federal del Consumidor mexicana anuncie el inicio de una investigación por infracciones a la ley contra Ticketmaster por “falta de claridad en la información”, así como sanciones contra plataformas de reventa por prácticas abusivas.