Salud

Brote fatal de botulismo en Misiones

Un niño de 8 años falleció por botulismo en la localidad de Comandante Andresito, Misiones. Se trata del tercer caso registrado entre los integrantes de una misma familia tras consumir chacinados caseros. ¿Cómo prevenir esta enfermedad?

Un nene de 8 años murió por botulismo en la localidad misionera de Comandante Andresito y es el tercer deceso registrado en los últimos tres días entre los integrantes de una misma familia después de haber consumido chacinados caseros.

Según informó el diario El Territorio, hay una joven de 24 años que permanece en estado crítico y otras siete personas internadas con el mismo diagnóstico, cinco adultos y dos niños.

La conmoción de la que no sale esta pequeña localidad, se inició el pasado jueves cuando se conoció el deceso de una mujer de 77 años y su hijo de 39, quienes eran los elaboradores del producto.

En todos los casos, los afectados son familiares y vecinos de Marcelo Hupcher y Yolanda Katz -los primeros dos fallecidos- y habrían consumido los mismos chacinados.

“Se activó en Andresito el mecanismo de investigación e incautación de mercaderías para su estudio por parte de la División de Alimentos de la cartera sanitaria, ante sospecha de intoxicación alimentaria/botulismo”, explicó en un comunicado el Ministerio de Salud Pública de Misiones.

Además y ante un eventual brote de la enfermedad, “se está trayendo sueros específicos desde Buenos Aires y Corrientes para reforzar el stock provincial” del antídoto, como medida preventiva.

Ayer un equipo de la cartera sanitaria provincial trabajaba en el barrio afectado tratando de hallar nuevos casos de la enfermedad, según lo dispuesto por el ministro Oscar Alarcón.

El botulismo es causado por una neurotoxina producida por el bacilo Clostridium botulinum, una bacteria que se encuentra presente en el suelo y en el agua, que resiste las altas temperaturas y se desarrolla en ausencia de oxígeno, como ocurre principalmente en conservas.

El botulismo alimentario se produce cuando una persona ingiere alimentos contaminados con esta bacteria, envasados y esterilizados por técnicas deficientes, como puede darse en alimentos como chacinados y conservas caseras o artesanales.

Por otra parte, existe lo que se denomina “botulismo del lactante”, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal que afecta a niños menores de un año y resulta de la ingestión de la espora de la bacteria Clostridium botulinum a través de la miel.

Por lo general, los signos y síntomas del botulismo transmitido por alimentos, como dolor estomacal, diarrea, dificultad para respirar y parálisis muscular, comienzan entre 12 y 36 horas después de que la toxina ingresa al cuerpo. Sin embargo, según la cantidad de toxina consumida, el inicio de los síntomas puede variar desde unas pocas horas hasta unos pocos días.

Prevención

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), recomendó una serie de pautas para evitar la enfermedad. Para empezar, los consumidores deben descartar todo alimento que se consideren sospechoso, teniendo en cuenta factores que indican alteración, como cambios en el color y/o la consistencia del producto, olor desagradable o no característico, turbiedad, sabor anormal y, en el caso de conservas, la tapa hinchada del envase contenedor, que debe desecharse sin remover la tapa.

En el caso de alimentos enlatados, si una lata está abollada sin haber recibido golpes, o rezuma espuma, debe tirarse a la basura sin ser consumida.

El organismo también aconseja no consumir conservas sin etiquetas en donde se visualice el número de habilitación del producto y del establecimiento elaborador, denominación de la mercadería, fecha de producción y vencimiento, clase de producto y peso, como sucede con los productos registrados de establecimientos habilitados por el Senasa.

También, evitar el consumo de conservas caseras de vegetales, carnes, pescados y/ o mariscos de procedencia desconocida, de elaboración artesanal y que no cuenten con los Registro de Establecimiento Elaborador (RNE) y Registro de producto alimenticio (RNPA) correspondientes, y por último, evitar dar miel natural a los bebés.