
Los bloqueos de carreteras fueron reinstalados en La Paz y se extendieron a regiones como Cochabamba, Santa Cruz, Potosí y Chuquisaca. Diversos sectores piden la renuncia del presidente Rodrigo Paz. La estatal Administradora Boliviana de Carreteras registró al menos 57 puntos de bloqueo en seis de los nueve departamentos del país.
El presidente del país, Rodrigo Paz Pereira declaró que su Gobierno sigue apostando por el diálogo con los sectores movilizados, si bien advirtió que la crisis tiene un límite. “Todo tiene un límite”, declaró en una entrevista con TN, al ser consultado sobre la situación. Paz explicó que, aunque “en algunos momentos informan como si el país estuviera convulsionado”, se vive “en un ámbito de tranquilidad”.
Al mismo tiempo, el mandatario que lleva tan sólo 6 meses de gestión, defendió las medidas económicas adoptadas desde el inicio de su mandato, asegurando que actualmente Bolivia tiene “un dólar estable” y pronosticó que este año será “un año récord en exportaciones” de agroindustria, minería y manufacturas, comparable —según dijo— a los mejores años de exportación de hidrocarburos, pese a las dificultades generadas por los conflictos políticos. “Hemos empezado con dificultades porque hay que hacer cambios, hay que ordenar la casa, pero estos hechos políticos están frenando el crecimiento de la patria”, sostuvo.
Desde hace más de dos semanas, Bolivia está sumida en una ola de protestas populares y bloqueos de caminos que comenzaron con reclamos al Ejecutivo por los salarios, el acceso a los combustibles y el rechazo a otras decisiones, pero que con el paso de los días se fueron intensificando. Los bloqueos afectan el abastecimiento de bienes esenciales para la vida cotidiana como son los alimentos, combustibles y medicamentos.
En lo que va de la protesta, renunció el ministro de trabajo Edgar Morales y el Ejecutivo prometió más cambios de gabinete y lanzó también el Consejo Económico y Social, una suerte de mesa de diálogo multisectorial. Pese a todo, el reclamo central en las calles es la renuncia del mandatario. Ante esto, el gobierno de Estados Unidos envió un fuerte mensaje de apoyo a Paz: “No dejaremos que derroquen líderes elegidos democráticamente”, afirmó el secretario de Estado, Marco Rubio.