
Este viernes se confirmó que Ander Herrera sufrió un desgarro en la entrada en calor previa al partido del jueves con Defensa y Justicia, y se quedará afuera de las canhas durante varias semanas.
Desde este modo el vasco padece un nuevo golpe sensible, en un momento en el que venía en alza y ganando protagonismo.
Los estudios realizados este viernes, tras la goleada en Florencio Varela, ratificaron un desgarro grado 2 que lo obligará a parar justo cuando atravesaba su mejor tramo desde que llegó al club. El mediocampista español había logrado continuidad y venía siendo una pieza importante en el esquema de Claudio Úbeda, como una especie de “jugador número 12″ (el primer cambio), pero su ascenso volvió a frenarse por una cuestión física que ya se convirtió en una constante.
Desde su arribo a Boca en 2025, las lesiones han sido una piedra en el zapato para Herrera, con reiteradas molestias y desgarros que le impidieron sostener regularidad. De hecho, esta es una nueva recaída dentro de un historial cargado: en menos de un año en el club, es el sexto problema muscular.
En lo que va de 2026 ya había padecido un desgarro grado 1 en el recto anterior del muslo derecho, y esta nueva lesión vuelve a sacarlo de la canchas cuando parecía haber dejado atrás esos inconvenientes. Al tratarse de una lesión grado 2, tendrá como mínimo un mes de recuperación.
La baja le genera un nuevo dolor de cabeza a Úbeda, que venía encontrando en el vasco una moneda de recambio con experiencia, orden y liderazgo en la mitad de la cancha.
Así, cuando parecía que Herrera empezaba a consolidarse, la historia se repite: su calidad está fuera de discusión, pero el físico sigue siendo el gran obstáculo en su etapa en Boca.