
La violencia volvió a manchar al fútbol argentino. Este sábado, al regresar a Paraná tras la dura derrota 3 a 0 frente a Colón de Santa Fe, jugadores de Patronato fueron agredidos por un grupo de simpatizantes de la propia hinchada del club en las inmediaciones del estadio Presbítero Grella. El arquero y capitán Alan Sosa y el defensor Facundo Díaz resultaron los más afectados, con golpes y heridas visibles en el rostro. La Policía de Entre Ríos intervino y ya investiga lo ocurrido.
El plantel del “Patrón” viajó en micro hasta Santa Fe para enfrentar a Colón por la fecha 25 de la Zona B de la Primera Nacional, y volvió a Paraná ese mismo sábado tras sufrir una goleada que profundizó su mal presente en el campeonato. Cuando el micro llegó a las inmediaciones del estadio, sobre calle Grella, un grupo de personas vinculadas a la barra brava del club esperaba a los jugadores. Lo que comenzó con insultos y recriminaciones derivó rápidamente en agresiones físicas directas.
Según trascendió a través de redes sociales, y de acuerdo con lo publicado por el periodista deportivo Gabriel Obelard, al menos dos futbolistas fueron golpeados con dureza. Facundo Díaz recibió un golpe en la cabeza que le provocó un corte y debió ser vendado; las fotos difundidas muestran manchas de sangre en su campera. Alan Sosa, por su parte, sufrió golpes en el rostro que le dejaron hematomas visibles. Trascendió además que otros integrantes del plantel también habrían sido alcanzados por la agresión, aunque hasta el momento no se confirmó la cifra total de afectados.
Tras el episodio, personal de la Policía de Entre Ríos y de la división de Investigaciones se hizo presente en la sede del club para relevar lo sucedido. Entre las medidas que se evalúan figura la revisión de las cámaras de seguridad de la zona cercana a los vestuarios, con el objetivo de identificar a los agresores y reconstruir la secuencia de los hechos. Hasta el cierre de esta nota no se había difundido un parte oficial de la fuerza de seguridad ni se conocían detenidos, y tampoco trascendieron con precisión los motivos puntuales que desencadenaron el ataque, aunque todo indica que respondería al enojo de un sector de la hinchada por el rendimiento futbolístico del equipo.
Un presente deportivo crítico y un flagelo social de larga data
El ataque se produjo en medio de un momento límite para Patronato en lo deportivo. El equipo dirigido por Marcelo Candia cayó 3 a 0 ante Colón en el estadio Brigadier López y acumula once partidos consecutivos sin poder ganar. Con el resultado, el “Rojinegro” quedó anteúltimo en la Zona B de la Primera Nacional, con 24 puntos, compartiendo la zona de descenso directo a la Federal A junto a Güemes de Santiago del Estero, que suma 20 unidades.
La derrota ante el “Sabalero” fue, según se supo, la gota que rebalsó el vaso tras una campaña que viene generando fuerte malestar en la parcialidad entrerriana. Ese clima de tensión, sumado a la floja actuación del equipo en los últimos meses, es señalado como el trasfondo inmediato del hecho de violencia ocurrido a metros del Grella.
El episodio se suma a una larga lista de hechos de violencia vinculados a barras bravas en el fútbol argentino, donde jugadores, cuerpos técnicos y dirigentes son en ocasiones blanco de la frustración de sectores minoritarios de sus propias hinchadas ante los malos resultados deportivos. En este caso, se trató de una agresión directa contra los propios futbolistas del club, en un contexto de creciente presión por la posibilidad concreta de un descenso de categoría.
Mientras la investigación policial avanza para esclarecer lo sucedido y determinar responsabilidades, la dirigencia de Patronato deberá además lidiar con las consecuencias institucionales del episodio, que expone una vez más la fragilidad de los operativos de seguridad en los regresos de los planteles tras los partidos, incluso en los alrededores del propio estadio del club. El plantel, por su parte, deberá sobreponerse a lo ocurrido de cara a los próximos compromisos, en los que se juega no solo puntos, sino también la permanencia en la categoría.