
Perú se prepara para una segunda vuelta que promete ser histórica por su extrema paridad. El izquierdista Roberto Sánchez y la derechista Keiko Fujimori cerraron sus campañas este jueves en Lima con actos multitudinarios y discursos antagónicos, mientras una encuesta de última hora revelaba un empate técnico entre ambos candidatos a apenas días de la votación.
La encuestadora Ipsos circuló este jueves, de manera privada y en cumplimiento de la ley electoral peruana que prohíbe la publicación de sondeos en los siete días previos al balotaje, los resultados más recientes sobre intención de voto. El estudio, realizado el miércoles 3 de junio sobre unas 1.200 personas, muestra a Sánchez con el 43,8% de preferencias, apenas por delante de Fujimori, que registra el 43,2%. La diferencia de 0,6 puntos porcentuales queda bien dentro del margen de error del 2,5%. Trasladados a votos válidos, esos guarismos equivaldrían a un 50,3% para el candidato de Juntos por el Perú y un 49,7% para la líder de Fuerza Popular. El porcentaje de voto en blanco y nulo ronda el 13%, con un 6,4% de blancos y un 6,6% de indecisos que serán determinantes hasta el último momento.
El resultado del sondeo ratifica una tendencia: Sánchez fue ganando terreno tras el debate presidencial del domingo y logró equiparar a Fujimori, quien había mantenido una ventaja en semanas anteriores. La elección se perfila similar a los dos balotajes anteriores, cuando Pedro Pablo Kuczynski en 2016 y Pedro Castillo en 2021 derrotaron a la misma Keiko Fujimori por apenas 40.000 votos de diferencia.
Fujimori: “reconciliación” y “un solo mandato”
La hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) celebró su acto de cierre en los exteriores del Estadio Monumental ante una multitud. Su mensaje central fue la promesa de la “reconciliación nacional” en un país fragmentado por una década de inestabilidad que ha consumido a ocho presidentes desde 2016, en una sucesión de destituciones impulsadas mayoritariamente desde el Congreso, muchas con los votos del propio fujimorismo y sus aliados. En un gesto inédito en su trayectoria política, Fujimori subrayó que solo tiene “permiso” de sus hijas para gobernar durante los cinco años de un único mandato, sin buscar reelección inmediata, algo que tampoco permite la Constitución vigente.
Es la cuarta vez que la candidata de Fuerza Popular aspira a la Presidencia, tras haber perdido en segunda vuelta en 2011, 2016 y 2021. En sus palabras de cierre de campaña trazó una división nítida: “Esta elección nos va a permitir elegir el rumbo: si queremos avanzar en unidad o retroceder y quedarnos atrapados en el odio, el insulto y la venganza.” Se presentó, en definitiva, como la opción de la estabilidad frente a lo que describió como el proyecto de regreso del “caos”.
Sánchez: democracia, equilibrio de poderes y el sombrero de Castillo
Desde el céntrico Campo de Marte, el candidato de Juntos por el Perú convocó a su militancia portando el sombrero andino que el expresidente Pedro Castillo usó en la campaña de 2021, en un gesto de continuidad simbólica con el mandato interrumpido. Sánchez prometió restablecer el equilibrio de poderes roto en los últimos años, convocar un referéndum para refundar la nación con “soberanía para todos los peruanos” y derogar como primera medida las denominadas “leyes procrimen” que, según su diagnóstico, el fujimorismo aprobó junto a sus aliados parlamentarios para favorecer a sectores vinculados a la corrupción.
El candidato izquierdista también reiteró su intención de indultar a Pedro Castillo, condenado a once años y cinco meses de prisión por el fallido intento de golpe de Estado de diciembre de 2022. Sánchez definió la elección de Castillo en 2021 como “una cachetada a la clase política” y afirmó que el expresidente sufrió racismo y discriminación. Horas antes del cierre de campaña, Sánchez debió participar en una audiencia judicial remota por un proceso abierto en su contra por presunta presentación de información falsa sobre financiamiento partidario entre 2018 y 2020.
Nueve presidentes en diez años
El ganador del domingo se convertirá en el noveno presidente de Perú en una década, en un país que ha visto cómo el Congreso destituía o presionaba a la salida a mandatarios con una regularidad alarmante. Más de 27,4 millones de peruanos están convocados a las urnas para decidir el rumbo del país entre 2026 y 2031: si regresa el fujimorismo al gobierno por primera vez desde la caída de Alberto Fujimori, o si prospera el proyecto de izquierda que promete recoger la herencia inconclusa del gobierno de Castillo.
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Con información de EFE / SWI swissinfo