
Taylor Swift y Travis Kelce formalizaron su relación este viernes 3 de julio con una boda multitudinaria en el Madison Square Garden de Nueva York, el mítico recinto neoyorquino que durante una noche se transformó en el escenario de lo que muchos ya llaman “la boda real” de Estados Unidos.
La cantante, de 36 años, y el ala cerrada de los Kansas City Chiefs, tricampeón del Super Bowl, se casaron ante alrededor de mil invitados en una ceremonia oficiada por el actor y comediante Adam Sandler. La pareja decidió prescindir del esquema clásico de damas de honor y padrinos: Swift eligió a su hermano Austin como “hombre de honor”, mientras que Kelce fue acompañado por su hermano Jason Kelce, también exjugador de la NFL, en el rol de padrino.
La portavoz de la artista, Tree Paine, confirmó oficialmente el matrimonio y detalló que tanto la cantante como el deportista lucieron atuendos diseñados por Christian Dior Haute Couture, bajo la dirección creativa de Jonathan Anderson, con calzado hecho a medida por Christian Louboutin. La novia completó su look con joyas de Cartier.
El Madison Square Garden, convertido en jardín
Para la ocasión, el interior del recinto fue transformado en un enorme jardín con árboles reales y piso alfombrado que simulaba césped, además de un área reservada para juegos y actividades oculta tras cortinas. Los festejos se extendieron durante dos jornadas: una cena de ensayo el jueves, con entre 100 y 400 invitados, y la celebración principal el viernes, que comenzó con un cóctel por la tarde y se prolongó hasta la madrugada del sábado.
El operativo de seguridad fue comparado por la prensa con el de una cumbre internacional: se cortó el tráfico en las calles aledañas, se instaló una gran carpa blanca en la entrada de invitados y hubo personal de seguridad apostado incluso en el techo del edificio. A los mil invitados se les pidió un estricto código de vestimenta de gala.
La lista de invitados
Entre quienes llegaron al Garden se pudo ver a Jessica Chastain, Karlie Kloss, Camila Cabello, Hugh Grant junto a su esposa Anna Elisabet Eberstein, Ed Sheeran, Jason Sudeikis, Ethan Hawke, Benson Boone, Dakota Johnson, Gigi Hadid, Bradley Cooper, las hermanas Haim, Anya Taylor-Joy, Ellen Pompeo, Lena Dunham y el matrimonio conformado por Beyoncé y Jay-Z, entre muchas otras figuras del espectáculo, la música y el deporte.
Del mundo musical asistieron también Miranda Lambert, Kane Brown, Little Big Town, Kelsea Ballerini y Maren Morris, además de colaboradores habituales de Swift como Jack Antonoff, Max Martin, Shellback y Aaron Dessner. Afuera del estadio, cientos de swifties se congregaron para cantar y celebrar el enlace mientras una fila de camionetas con vidrios polarizados dejaba a los invitados en la entrada.
Días antes de la boda, la pareja había donado 26 millones de dólares a una veintena de organizaciones benéficas. Entre los beneficiarios se encuentra la Biblioteca de la Imaginación de Dolly Parton, que recibió 2 millones de dólares, gesto que la propia cantante de country agradeció públicamente en un video.
La boda coincidió con el fin de semana en que Estados Unidos celebra el 250 aniversario de su independencia, lo que obligó a las autoridades neoyorquinas a reorganizar desfiles, conciertos y espectáculos pirotécnicos previstos para la fecha. Con todo, la atención mediática y de miles de fanáticos terminó concentrada en las puertas del Madison Square Garden, testigo de lo que se perfila como una de las bodas de celebridades más comentadas de la década.