
Después de orbitar el satélite y registrar imágenes que quedarán en la historia, la tripulación de la nave Orión, de la misión Artemis II, ya vuela hacia la Tierra para el cierre de su aventura.
La tripulación aprovechó sus últimas horas cerca del satélite para compartir sus impresiones en vivo.
Durante su paso por la Luna, registraron cráteres, antiguos rastros de lava y grietas que servirán para entender mejor la evolución geológica.
También estuvieron atentos a los cambios de color y texturas e informaron haber visto seis meteoros impactando contra la superficie oscura.
Christina Koch, especialista de la misión, mencionó haber visto polvo lunar flotando, esas partículas de regolito que se levantan por fuerzas electrostáticas.
Ella y el piloto Victor Glover contaron que el brillo de la Tierra al salir de la cara oculta era impresionante.
Glover relató: “Era tan brillante, tan brillante, que se veía fuera de lugar”, mientras mencionaba que “el color gris de la Luna y el negro del espacio parecían combinar juntos”.
Por su parte, Koch explicó que la Luna se transformó en una especie de “esponja de luz” que se encendió cuando nuestro planeta apareció en el campo de visión.
Los astronautas también descubrieron que el satélite no es solo gris, sino que tiene tonos marrones y mates.
Glover dijo: “Hice algunas correlaciones y mencioné que era como ver el Gran Cañón, donde puedes ver diferentes capas”.
Entre los hitos finales, también presenciaron un eclipse solar de 54 minutos antes de proponer los nombres de Integrity y Carroll para dos nuevos cráteres, este último como homenaje a la esposa fallecida del capitán Reid Wiseman.
Ahora, el foco está puesto totalmente en el regreso. Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen ya dejaron atrás la gravedad lunar.
Lo hicieron este miércoles cerca de las 14:30 de nuestro país, usando la propia fuerza del satélite para ganar el impulso necesario para volver.
Este movimiento es clave para que la nave Orión encare su trayectoria hacia la Tierra, un viaje que se completará definitivamente entre la noche de este jueves y la madrugada del viernes.
El cronograma de retorno es ajustadísimo.
Alrededor de las 21:03 del jueves, se programó el encendido de los propulsores para realizar la primera de las tres maniobras de corrección de rumbo.
En esta etapa crítica, Koch y Hansen son los encargados de revisar cada procedimiento y supervisar que todos los sistemas de la nave respondan correctamente para asegurar un ingreso seguro.
Para terminar la travesía, la tripulación tendrá que aguantar una reentrada a la atmósfera de altísima velocidad y temperaturas extremas que pondrán a prueba el escudo térmico de la Orión.
El objetivo final es un amerizaje en el Océano Pacífico, justo frente a las costas de San Diego.
Allí ya los está esperando un equipo especial de la NASA y del Departamento de Defensa para rescatarlos y traerlos de nuevo a tierra firme, cerrando así un capítulo histórico para la exploración espacial moderna.