Nervios y más nervios. Argentina, campeón del mundo vigente, contra Cabo Verde, el debutanto absoluto en los Mundiales. El mismo que venía de empatar sus tres partidos en la primera ronda. El que venía de sorprender a España, nada menos. Se pareció a una película de Hitchcock…
Hasta que de golpe se encontraron todos en un abrazo enorme y rodondo, con la silueta de un gol: Messi y compañía. Y las glorias de otros tiempos, como Mario Kempes entre ellos, también en Miami. Y el Cholo Simeone, con la camiseta puesta, ahí en el Hard Rock. Hasta Diego desde el cielo pareció sumarse al desahogo colectivo después de tanto sufrimiento. Fue 3-2. Fue un parto. Pero ya está. Argentina sigue. Cabo Verde se despidió con todos los honores.
Con goles de Lionel Messi, Lisandro Martínez y Cristian Romero, la Albiceleste le ganó a los africanos, que lo empataron en dos oportunidades por Deroy Duarte y Sindy Lopes Cabral, y avanzó a los octavos de final, donde se verá las caras este martes desde las 13 con Egipto en Atlanta.
A los 28 minutos, Lisandro Martínez controló en el círculo central y metió un brillante pase largo para Lionel Messi, que controló bárbaro y definió con clase ante Vozinha. Para el arranque del complemento, los caboverdianos salieron más decididos a buscar la igualdad y la encontraron en una buena combinación colectiva que terminó con un preciso remate cruzado de Deroy Duarte.
La Scaloneta fue en búsqueda del segundo pero Vozinha fue imbatible y forzó el alargue. Allí, el equipo dirigido por Lionel Scaloni se hizo fuerte en la pelota parada: Licha Martínez capturó un rebote y sacó un zapatazo al colgó al ángulo. Sin embargo, Sindy Lopes Cabral metió un tremendo golazo de antología para el 2-2, que pudo volver a quebrar el Cuti Romero de cabeza tras un córner de Messi.
Fue 3-2 para Argentina, que dejó todo y logró la clasificación. Con sudor, con sufrimiento, con alma y vida. A veces es así.