
La Comisión Europea discute el acuerdo comercial con el Mercosur en un marco de discusiones internas y manifestaciones callejeras.
La negociación de este tratado tiene más de 20 años de historia. Sin embargo, las discusiones principales provienen de los países productores agrícolas.
Originalmente, el mencionado acuerdo se iba a firmar el pasado 20 de diciembre en Brasilia pero se pospuso por la oposición de países como Italia, Francia y Polonia, que advirtieron que podría afectar su actividad agropecuaria.
Este miércoles, se llevó a cabo una reunión extraordinaria con ministros de Agricultura de los países miembros de la Unión Europea y se planteó reducir los precios de abonos y fertilizantes, a partir de la suspensión temporal a los aranceles por las importaciones de estos productos.
Esta oferta se sumó a otras que se habían presentado este martes como adelantar pagos a los agricultores durante el próximo período presupuestario (2028-2034) y a protecciones para el mercado interno que no afecten a los productores cuando ingresen al continente los artículos elaborados en Sudamérica.
Además, a pedido de Italia, la Comisión Europe aceptó abaratar la importación de fertillizantes y la suspensión de los aranceles para su importación.
En Francia se volvieron a registrar movilizaciones de agricultores junto con sus tractores en abierto rechazo a este tratado.
Los principales puntos del acuerdo establecen que los países europeos tendrían más mercado para la venta de automóviles y bienes manufacturas. A cambio, los países sudamericanos podrían exportar más carne vacuna, aves y soja al mercado europeo.
Los productores sostienen que el tratado introduce una competencia considerada desleal, ya que los agricultores del Mercosur no operan bajo las mismas exigencias que rigen en la Unión Europea.
Entre los principales puntos de conflicto se destacan las normas sanitarias y ambientales, el uso de pesticidas prohibidos en Europa y regulaciones más laxas en materia de bienestar animal. A esto se suma el temor a la propagación de enfermedades ganaderas, un riesgo que, según advierten, podría afectar gravemente a regiones donde la producción agropecuaria es el principal sostén económico.
Emmanuel Macron ratificó que, en el estado actual del acuerdo, votará en contra.
Además, se sumó la oposición de Hungría que se suma a los mismos argumentos de los productores agropecuarios.