América Latina

Abelardo De la Espriella asume la presidencia de Colombia

El abogado toma posesión de su cargo en medio de una polarización extrema y con la ausencia del presidente saliente y de la oposición. Javier Milei es uno de los invitados de honor de la ceremonia. Cuáles son los desafíos que esperan al nuevo mandatario.

Abelardo De la Espriella asume la presidencia de Colombia

Abelardo de la Espriella asumirá este viernes la presidencia de Colombia en una ceremonia marcada por un fuerte dispositivo de seguridad y la presencia del presidente argentino Javier Milei. El abogado de 48 años llega al poder con un discurso de derecha radical y promete un drástico cambio de rumbo después de cuatro años del primer gobierno de izquierda en la historia del país, encabezado por Gustavo Petro.

La ceremonia se realizará en la ciudad de Cali y será custodiada por unos 11.000 efectivos de la Policía, el Ejército y la Fuerza Aeroespacial Colombiana, en medio de una alerta terrorista. Será además la primera vez que una asunción presidencial colombiana se concrete fuera de Bogotá, en una decisión que el nuevo gobierno presentó como una señal de descentralización política.

El acto protocolario se desarrollará en la Arena USC, auditorio ubicado en la Universidad Santiago de Cali, y contará con la asistencia de jefes de Estado, delegaciones oficiales de distintos países y otras personalidades internacionales.

Javier Milei arribó a la capital del Valle del Cauca después de cumplir una agenda internacional que incluyó una parada previa en Quito, donde firmó acuerdos bilaterales con el presidente de Ecuador, Daniel Noboa.

Seguridad, salud y energía, los desafíos del nuevo presidente

De la Espriella ganó el balotaje del 21 de junio por un margen inferior a un punto frente al candidato oficialista Iván Cepeda. La diferencia fue de unos 200.000 votos sobre más de 25 millones contabilizados.

Petro, quien no asistirá a la ceremonia, cuestionó el proceso electoral y lo calificó de fraudulento. El nuevo presidente asumirá sin una mayoría propia en el Congreso, lo que lo obligará a negociar con distintas fuerzas políticas para avanzar con su programa de gobierno.

Uno de los principales retos será construir gobernabilidad. El Pacto Histórico, espacio de Petro, mantiene la primera minoría en el Congreso con 26 senadores y 43 diputados.

De la Espriella logró conformar en el Senado un bloque junto al Centro Democrático, Salvación Nacional, el Partido Conservador, La U y Cambio Radical. Ese espacio reúne 49 de los 103 senadores, aunque el oficialismo buscará sumar a sectores disidentes del Partido Liberal.

La situación en Diputados es todavía más fragmentada, con varias fuerzas políticas repartidas entre distintas bancadas. El nuevo gobierno deberá alcanzar acuerdos para poder aprobar sus principales reformas.

La inseguridad aparece como uno de los principales desafíos de la nueva administración. Colombia atraviesa un incremento de la actividad de grupos guerrilleros y organizaciones criminales, pese a los intentos del gobierno de Petro por avanzar con su política de diálogo y negociación denominada Paz Total.

Según datos de la Fundación Ideas para la Paz, citados por EFE, la cantidad de integrantes de grupos armados creció 23,5% durante 2025. Se estima que unas 27.000 personas forman parte de estructuras vinculadas al Ejército de Liberación Nacional y a las disidencias de las FARC.

A esto se suma el peso de las organizaciones criminales, entre ellas el Clan del Golfo, considerado el principal grupo delictivo del país y con casi 10.000 integrantes.

De la Espriella hizo de la seguridad uno de los ejes de su campaña y prometió aplicar una política de mano dura, con un discurso que tomó como referencia algunas de las medidas impulsadas por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele.

El sistema de salud será otro de los grandes problemas que deberá enfrentar la nueva gestión. Colombia atraviesa dificultades financieras, falta de medicamentos, deudas de los prestadores y demoras en la atención médica.

La crisis se profundizó durante los últimos años y generó dificultades para acceder a consultas, cirugías y distintos servicios sanitarios.

Según especialistas, el deterioro está relacionado con una crisis fiscal y de pagos que afecta tanto a aseguradores como a prestadores. Varias instituciones se encuentran al límite de su capacidad financiera y existe preocupación por el riesgo de nuevos cierres de servicios.

La situación económica también será determinante. El gobierno saliente deja un déficit fiscal elevado, que alcanzó el 6,4% del Producto Bruto Interno en 2025, mientras que la deuda pública llegó al 60,5% del PBI.

De la Espriella, admirador de Javier Milei y de su enfoque económico, plantea un fuerte recorte del gasto estatal. Su programa contempla reducir el gasto público hasta un 40% hacia el final de su mandato.

Los especialistas advierten que el margen fiscal será reducido debido al peso creciente de la deuda y de los intereses. Para este año, algunas estimaciones ubican el déficit en torno al 7,8% del PBI.

El nuevo presidente deberá encontrar un equilibrio entre el ajuste que propone y las demandas sociales de un país que todavía enfrenta importantes niveles de desigualdad y necesidades de inversión pública.

El escenario energético también genera preocupación. Colombia depende en gran medida de la generación hidroeléctrica y enfrenta el impacto de fenómenos climáticos que pueden provocar períodos de sequía y afectar la producción de electricidad.

A esto se suma la caída de las reservas de petróleo y gas y la falta de nuevos contratos de exploración durante los últimos cuatro años.