Fútbol

A 50 años del debut de Maradona en Primera

Hace medio siglo, el miércoles 20 de octubre de 1976 Diego sumó sus primeros minutos con la camiseta de Argentinos Juniors ante Talleres en La Paternal. El recuerdo de aquella jornada que quedó para siempre en los libros de historia futbolera.

A 50 años del debut de Maradona en Primera

La cancha de Juan Agustín García y Boyacá. 1976. Tarde de miércoles. Argentinos-Talleres.

Ba­jo el sol pri­ma­ve­ral, on­ce ju­ga­do­res de Ar­gen­ti­nos Ju­niors in­gre­sa­ron a su can­cha pa­ra en­fren­tar a Ta­lle­res de Cór­do­ba por la oc­ta­va fe­cha del Na­cio­nal sin dar­se cuen­ta de que un ra­to des­pués en­tra­rían en la his­to­ria.

Ha­cia las cua­tro y me­dia de la tar­de, mien­tras en las tri­bu­nas se co­men­ta­ba lo bien que ju­ga­ban los cor­do­be­ses, en el ves­tua­rio lo­cal el en­tre­tiem­po se iba en­tre la­men­tos y si­len­cios. Ar­gen­ti­nos per­día 1 a 0 y to­dos mi­ra­ron a un chi­qui­lín de pe­lo lar­go y en­ru­la­do que pa­re­cía no te­ner ner­vios en el pe­lle­jo. Juan Car­los Mon­tes, el en­tre­na­dor, le pre­gun­tó lo que el res­to de ju­ga­do­res sa­bía que le iba a pre­gun­tar:

–Ne­ne, ¿te ani­más?

–Sí –son­rió el ne­ne.

–Bue­no, en­trá, ju­gá y la pri­me­ra pe­lo­ta que aga­rrás, ti­rá un ca­ño.

El chi­qui­lín se pu­so de pie, se al­zó los pan­ta­lon­ci­tos has­ta el om­bli­go por­que le que­da­ban de­ma­sia­do lar­gos y es­pe­ró la se­ñal del ca­pi­tán del equi­po pa­ra ir rum­bo al cam­po. El chi­qui­lín te­nía quin­ce años, on­ce me­ses y vein­te días. Era Diego Arfmando Maradona. Era el ju­ga­dor más jo­ven en la his­to­ria del fút­bol ar­gen­ti­no.

Los on­ce ti­tu­la­res de aque­lla tar­de te­nían cla­ro que en al­gún mo­men­to el pi­be de Vi­lla Fio­ri­to reem­pla­za­ría a uno de ellos. Só­lo el ar­que­ro Mu­nut­ti y los cua­tro de­fen­so­res res­pi­ra­ban más ali­via­dos por­que la ine­xo­ra­ble ley del cam­bio bien he­cho los pro­te­gía: vo­lan­te que en­tra reem­pla­za a vo­lan­te o a de­lan­te­ro.

Con el 16 en la espalda Maradona reemplazó a  Ru­bén Gia­co­bet­ti.

En su primera jugada aquel “Pelusa” de Villa Fiorito le tiró un caño a Juan Cabrera y al término del partido que los cordobeses ganaron 1-0 fue aplaudido por ambas parcialidades, que parecían saber que se terminaba la promesa y comenzaba el mito.