Literatura

A 40 años de la muerte de Borges, impulsan la digitalización y expansión de su legado

La Fundación Internacional Jorge Luis Borges, ahora en manos de cinco sobrinos de María Kodama, trabaja para acercar la obra del escritor a nuevas generaciones a través de proyectos digitales y una expansión del museo.

A 40 años de la muerte de Borges, impulsan la digitalización y expansión de su legado

Este 14 de junio se cumplen cuatro décadas de la muerte de Jorge Luis Borges en Ginebra. Y mientras el mundo literario rinde homenajes al autor de El Aleph, la Fundación Internacional Jorge Luis Borges enfrenta sus propios desafíos: preservar un legado monumental y, al mismo tiempo, proyectarlo hacia el futuro.

Tras el fallecimiento de María Kodama en 2023, la responsabilidad de custodiar la obra del escritor quedó en manos de cinco sobrinos y sobrinas de quien fuera su última compañera de vida, esposa y heredera universal. Ninguno provenía del mundo literario, pero todos asumieron la continuidad de una institución creada en 1988 para difundir y proteger la obra borgiana.

María Victoria y Mariana Kodama son dos de esos cinco hermanos que hoy están a cargo del legado. María Victoria ocupa la presidencia de la fundación; Mariana, la tesorería. Ambas reconocen que fue una responsabilidad inesperada. “No sé si cambió la vida. Creo que hay un imaginario también detrás de eso”, dice María Victoria. “Se trata más de cómo articulamos nuestras vidas para asumir esta responsabilidad y cumplir con este legado.”

Una brújula llamada María Kodama

Ante cada decisión difícil (autorizar una adaptación teatral, habilitar un uso vinculado a inteligencia artificial, aprobar una traducción), las herederas tienen un método. “En general, nos preguntamos: ¿qué hubiera hecho María con algo así? Y ahí decidimos”, explican.

Los pedidos son numerosos y llegan de todo el mundo: traducciones, series biográficas, proyectos de inteligencia artificial, adaptaciones cinematográficas. Según María Victoria, algunos resultan desconcertantes: “Muchas veces nos cuesta terminar de entender. Puede ser un cuento que introducís en la inteligencia artificial y te sale una imagen que a lo mejor no es lo que vos te imaginás del cuento. Son los nuevos desafíos.”

La entidad también recibe propuestas provenientes de instituciones culturales, entre ellas el Ballet del Teatro Colón.

Para orientarse en ese universo, cuentan con el apoyo del comité académico que coordina el especialista Lucas Adur, quien define a Borges como un “lector-bibliotecario”, capaz de convertir la experiencia de la lectura en uno de los ejes centrales de su producción literaria.

Digitalizar la biblioteca, abrir el legado al mundo

Uno de los proyectos más ambiciosos de la fundación es la digitalización de la biblioteca personal del escritor. “Acá está conservada la biblioteca que perteneció a Borges, los libros que leía, los de su abuela inglesa, que heredó de su padre. Son ejemplares de 1700, 1800… La digitalización va a permitir el acceso desde cualquier lugar del mundo a cualquier especialista que tenga interés en analizar o en ver estas obras. Muchos de estos ejemplares tienen anotaciones en la última página con la letra de Borges, con la letra de la madre, con la letra de María”, explica María Victoria.

Algunos de los volúmenes más valiosos ya fueron depositados en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes. El financiamiento del proyecto proviene de aportes privados, convenios con universidades y sponsors, ya que la fundación opera con recursos propios y apoyos puntuales del Estado, insuficientes para cubrir la totalidad de sus necesidades.

Un museo que quiere crecer

Mariana Kodama anticipa que también planean expandir el museo, porque hay muchas piezas que no llegan a exhibirse: “No está el Premio Cervantes, por ejemplo. Y un montón de condecoraciones y de cosas que por un motivo o por otro no se expusieron.”

El espacio funciona en una casa adquirida por María Kodama porque Borges quería que su museo fuera como una casa. Él había vivido al lado.

En cuanto a la posibilidad de que el Estado tome el museo como propiedad pública, María Victoria es categórica: “Sí, pero tampoco es un tema que nos quite el sueño. El museo está, es este, y ambos estados son superrespetuosos.”

 La vigencia de una obra

La vigencia de Borges continúa respaldada por una obra que trascendió fronteras geográficas y lingüísticas, con textos fundamentales como “El Sur”, “La muerte y la brújula”, “El jardín de los senderos que se bifurcan” y “El Aleph”, y con una influencia reconocida por autores como Orhan Pamuk, Salman Rushdie, Umberto Eco y Michel Foucault.

Para sus herederas, el desafío es claro: que las nuevas generaciones conozcan a Borges más allá del programa escolar. “Nos parece interesante que vengan al museo, que conozcan un poco más de la vida y de la obra”, dice María Victoria. Y agrega, con tranquilidad: “La obra de Borges ya está hecha, nada lo va a opacar.”

En cuanto a la posibilidad de repatriar los restos del escritor (enterrado en Ginebra desde 1986 por decisión propia), las autoridades de la fundación la descartan de plano, sosteniendo que debe respetarse la voluntad expresada por Borges.

Cuarenta años después de su muerte, cuando se le pregunta a María Victoria si ella y sus hermanos estarán también en los festejos por los cincuenta años, responde sin dudar: “Sí, seguro que vamos a estar.”