¿Cómo tratan las sociedades a las edades mayores?
Un tema central que va a determinar hacia el futuro el juicio sobre la sociedad actual. Ya lo plantea el texto bíblico en sus diez mandamientos cuando dice “honrarás a tu padre y a tu madre”. Allí se establece una dirección de como deberían ser tratadas las edades mayores, pero esto no sucede en la actualidad.
Según un informe de la ONU, se estipula que para el año 2030 las personas de edades superiores a los 65 años serán el 40% de toda la población mundial. Esto se debe a que la esperanza de vida se ha ampliado sustancialmente debido a los avances médicos. Esto no es igual para los sectores más pobres del planeta, donde la esperanza de vida no supera los 50 años, lo cual demuestra la profunda desigualdad a la que se enfrentan las sociedades contemporáneas.
La forma de vida y la organización social actual, presentan a las poblaciones de edades mayores como un estorbo, incluso al interior de las familias. En muchos casos se deposita al pariente de edad mayor en lugares donde se ocupan poco de ellos, incluso de sus necesidades más elementales. Se los aparta de la sociedad, se los aísla. Se niega el significativo aporte que su experiencia puede brindar al mundo. La posibilidad de ser abuelos y abuelas, la relación que estos pueden tener con los nietos no se compara con la relación de los padres y madres con sus hijos, es otra. Muchas experiencias, realizadas en escuelas y talleres, demuestran que esta relación genera otra forma de vínculo, abre a nuestros jóvenes otras formas de percibir el mundo.
Otro lugar donde se discrimina a las edades mayores es en el campo del trabajo. Se considera que a determinada edad las personas ya no son reclutables para ningún trabajo, se niega su experiencia. Sin embargo en algunas empresas se ha demostrado que la transferencia de experiencia que realizan las personas de edades mayores a los jóvenes es efectiva, incluso hace ahorrar dinero en capacitación.
Tampoco se promueven organizaciones de personas de edad mayor que puedan profundizar su capital espiritual y cultural, su experiencia, organizaciones que les brinden más autonomía. Son pocas las ofertas universitarias orientadas a la 3ra edad y siempre son superadas por la demanda. Hay sobradas demostraciones de las capacidades de la 3ra edad en el ámbito laboral, como el gran arquitecto Oscar Niemeyer o la médica argentina Alicia Moreau de Justo.
Si bien se ha hecho mucho en los últimos años dentro de la región, en materia de políticas hay mucho por hacer. En América Latina solo el 40% de las personas de edad mayor perciben jubilaciones o pensiones. Actualmente en Argentina el 95% de la población en edad jubilatoria percibe este derecho. En Brasil dentro del gobierno de Lula Da Silva se pasó de un 8% de jubilados a un 60%.
Se hace necesario revisar la relación con las edades mayores en todos los planos, en el de las obligaciones familiares, el laboral, en las políticas públicas. Hay que erradicar el sentimiento de marginación que se transmite hacia las edades mayores. Darles oportunidades a los abuelos, incluirlos plenamente.