Salud

Semana del Asma en Argentina: la mitad de los pacientes no logra controlar la enfermedad

Se estima que aproximadamente 4 millones de personas padecen asma en Argentina. Esto representa cerca del 10% de la población general. De acuerdo a la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, 1 de cada 2 pacientes no logra controlar adecuadamente su enfermedad, y una gran parte de la población asmática está subdiagnosticada.

En el marco de la Semana Mundial del Asma, que se conmemora del 4 al 10 de mayo, especialistas encendieron una señal de alerta: 1 de cada 2 pacientes en Argentina no logra controlar su enfermedad, pese a que existen tratamientos eficaces y accesibles.

El asma provoca más de 15.000 internaciones anuales en hospitales públicos de todo el país. Y se registran aproximadamente 400 muertes anuales a causa de esta dolencia.

El problema, advierten, ya no es solo la falta de medicación, sino el mal uso de los tratamientos, el subdiagnóstico y las dificultades en el acceso al sistema de salud

El impacto también se siente en la vida cotidiana. En niños, el asma es una de las principales causas de ausentismo escolar: se estima que 6 de cada 10 faltan con frecuencia. En adultos, la enfermedad afecta la productividad laboral en más de un tercio de los casos.

Uno de los puntos críticos es el uso incorrecto de la medicación. Muchos pacientes recurren en exceso a inhaladores de alivio rápido —como el salbutamol—, pero no sostienen los tratamientos de base.

“El asma bajo control significa no tener síntomas, no limitar actividades y usar poco o nada la medicación de rescate”, explicó el médico Manuel Ibarrola, de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria. Según los especialistas, la baja adherencia a los tratamientos antiinflamatorios es una de las principales causas del mal control.

unque el asma puede controlarse en más del 90% de los casos, esto no siempre ocurre. Por eso, la campaña global de este año pone el foco en un punto clave: garantizar el acceso a inhaladores antiinflamatorios y su uso adecuado. Los especialistas insisten en que el tratamiento de base —con corticosteroides inhalados— es seguro y efectivo, pero debe sostenerse en el tiempo, incluso cuando los síntomas desaparecen.

Reconocer los síntomas, consultar a tiempo y sostener el tratamiento son pasos clave para evitar crisis y mejorar la calidad de vida. En ese camino, el desafío ya no es solo tener acceso a la medicación, sino usarla correctamente y no abandonarla.

¿Qué es el asma?

El asma es una enfermedad crónica que afecta las vías respiratorias, provocando que los bronquios se inflamen y se estrechen ante diversos estímulos.

Esta respuesta dificulta el paso del aire hacia los pulmones, lo que genera síntomas recurrentes como sibilancias (silbidos en el pecho), falta de aliento, opresión torácica y tos, especialmente durante la noche o en las primeras horas de la mañana.

Su origen suele estar relacionado con una combinación de factores genéticos y ambientales.

Durante una crisis o ataque de asma, los músculos que rodean las vías respiratorias se tensan y el revestimiento de los bronquios se inflama, produciendo en ocasiones un exceso de mucosidad que obstruye aún más los conductos.

Aunque no tiene una cura definitiva, la afección es altamente controlable mediante el uso de inhaladores, la identificación de desencadenantes (como el polen, el humo o el ejercicio intenso) y un seguimiento médico constante que permita al paciente llevar una vida activa y normal.