
Niantic es una empresa tecnológica de desarrollo de software estadounidense con sede en San Francisco, California, y su creación más icónica es el juego Pokemon Go, que fue furor desde 2020. Pero el pasado 10 de marzo, la transición de “juego” a “mapeo de infraestructura” se hizo oficial.
La empresda anunció una alianza estratégica con Coco Robotics, integrando su sistema de posicionamiento visual (VPS) en flotas de robots de reparto. Con esto, los robots ya no dependen solo de satélites; ahora “ven” el mundo a través de los ojos de los entrenadores Pokémon, reconociendo puntos de referencia físicos con precisión de centímetros.
Este modelo (LGM) de inteligencia artificial puede deducir la geometría de un lugar incluso si no ha sido escaneado totalmente, prediciendo obstáculos y rutas de forma dinámica. La noticia confirmada por Niantic Spatial revela un giro fascinante y polémico: los jugadores que utilizaron la cámara activa para mapear gimnasios pokemon y pokeparadas actuaron como operarios involuntarios. A través de más de 30.000 millones de imágenes geoposicionadas, Niantic ha construido un mapa 3D de alta fidelidad que supera las limitaciones del GPS tradicional.
Ahorros millonarios y mano de obra gratuita
El videojuego se convirtió, sin que los usuarios lo supieran, en la mayor fábrica de datos geoespaciales del mundo. Lo que John Hanke y Niantic lograron es la jugada maestra de la década: subcontrataron el mapeo del planeta a millones de personas que pagaron por hacerlo.
La cifra es mareante: se estima que Niantic se ahorró entre $12.000 y $15.000 millones de dólares en la última década. Los puntos clave de esta eficiencia operativa incluyen una red de aproximadamente 10 millones de “operarios” activos (jugadores) que realizan escaneos AR mensualmente. Si cada uno hiciera solo un escaneo de 30 segundos al mes cobrando el sueldo mínimo, la nómina superaría los $200 millones mensuales.
Además, en lugar de comprar miles de cámaras Leica o sensores LiDAR de $20.000 USD, Niantic utiliza los procesadores y cámaras de los iPhones y Androids de los propios usuarios. Uno de los mayores puntos de venta es la actualización en tiempo real. Así, mientras que Google tarda meses (o años) en volver a pasar por una calle en Buenos Aires o Bogotá, un evento de Pokémon GO puede actualizar el mapa 3D de una plaza entera en cuestión de minutos debido a la alta densidad de jugadores.
Robots y mapas vivientes
Según asegura el MIT Technology Review, unos 1.000 autómatas del tamaño de una maleta de viaje están repartidos por Los Ángeles, Chicago y Nueva Jersey. Miami y Helsinki ya reparten pedidos con esta tecnología. Pero no solo se utilizarán las imágenes de los jugadores: los robots repartidores también contribuirán, con sus fotos, a hacer un mapa viviente, es decir, una simulación hiperrealista del mundo, explica el director ejecutivo de Niantic Spatial, John Hanke.
Pokémon GO sienta un precedente: las aplicaciones masivas son, en realidad, herramientas de recolección de datos críticos para la logística y la IA del futuro. En entornos urbanos caóticos , la navegación visual de Niantic es más confiable que cualquier satélite.
Aunque la función era opcional, surge la duda sobre si los usuarios realmente entendían que su “juego” estaba construyendo una red de vigilancia y navegación para terceros. Si alguna vez te sentiste observado mientras escaneabas una Poképarada en la plaza, tenías razón: estabas enseñándole a un robot cómo caminar por tu ciudad.