Después de que el Congreso paraguayo destituyera a Fernando Lugo en un juicio político express, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner calificó el hecho como "un ataque directo a las instituciones", sostuvo que "sin lugar a dudas se trató de un golpe de Estado" e informó que se decidirá un "curso de acción" con los países del Mercosur para definir la continuidad de Paraguay en los organismos de la región. En la misma línea se expresó su par del Brasil, Dilma Rousseff. El presidente del Ecuador, Rafael Correa, anunció que su gobierno no reconocerá a Federico Franco como presidente de Paraguay; el mandatario venezolano, Hugo Chávez, sumó también un mensaje de repudio por la destitución de su homólogo paraguayo Fernando Lugo y calificó el juicio político que conllevó a la separación del cargo como “otra maniobra de la derecha en contra de los procesos revolucionarios”. En tanto, Juan Manuel Santos Calderón, presidente de Colombia dijo “lamento que esto haya sucedido, no se deben utilizar esos procedimientos legales para abusar en cierta forma del poder o por lo menos los requisitos básicos; el debido proceso se debe respetar. Por eso lamentamos mucho lo que ha sucedido en Paraguay”.
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