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Vamos a volver

A lo largo de sus siete temporadas, 678 se ha convertido, para defensores y detractores, en tema de conversación, debate y confrontación de ideas.

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A lo largo de sus siete temporadas, 678 se ha convertido, para defensores y detractores, en tema de conversación, debate y confrontación de ideas. El programa ha cosechado profundos y multitudinarios amores, y también ha recibido agresiones y ataques de distinto tipo.

En el mismo día en que el Gobierno Nacional intervino la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) y la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (AFTIC), 678 llega a su fin, al menos por este año, al menos en la TV Pública, al menos en esta etapa.

Con el Diputado Nacional Axel Kicillof en el estudio, el también Diputado Máximo Kirchner en comunicación telefónica y una multitudinaria presencia de la comunidad, que ocupó no sólo las tribunas sino también los pasillos del canal, volvemos la vista atrás para mirar el camino trazado en siete años de programa y hacia adelante para pensar futuros posibles y deseables.

Jorge Dorio, Carlos Barragán, Nora Veiras, Edgardo Mocca, Sandra Russo, Dante Palma, Orlando Barone, Cynthia García y Mariana Moyano, el grupo completo de periodistas que hace 678, expresaron sus últimas palabras en el cierre de esta etapa del programa. Nora afirmó que “este programa formó parte, evidentemente, de la decisión de un proyecto político. Por eso es demonizado y estigmatizado. Y esa demonización tiene que ver con destruir lo mejor que ha tenido ese proyecto político que es, entre otras cosas, sincerar lo que pasa en el poder y detrás del poder.” Cynthia, por su parte, hizo una llamado “a la reflexión a todos los trabajadores y trabajadoras de prensa a que informen lo que está pasando, porque esa información es la que nos va a hacer libres, la que nos va a seguir empoderando. Reivindico al periodismo militante, la mejor trayectoria de Urondo, Walsh, Gelman, Mariano Moreno, ese periodismo militante que ha sido devastado por la última dictadura militar y que ha sido silenciado por la década del ’90 que fue la continuidad simbólica de la dictadura militar. Todo el periodismo es militante, pero nosotros lo hemos puesto en evidencia, lo hemos visibilizado.”

Sandra, por su parte, consiguió ponerle palabras al sentimiento común que vincula a quienes hacen el programa, tanto delante como detrás de cámara, con los cientos que se acercaron hoy al canal para presenciar la última emisión y también con los miles que, en 2010 y en 2015, llenaron la Plaza de Mayo y corearon al unísino “678, 678…”. Sandra dice que “acá se ha dado una comunión, como se da cuando hay comunicación realmente. Periodismo y comunicación son dos cosas distintas, y cuando la comunicación funciona es algo trascendente. Cuando hay comunicación no estamos solos.”

 

6,7,8

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