En Vivo

La brecha salarial: un problema global.

Es uno de los reclamos centrales del Paro Internacional de Mujeres. No hay país, ni sector en el que las mujeres ganen lo mismo que los hombres. A este ritmo tardará 70 años en cerrarse.

Compartir

La brecha salarial es una causa fundamental de la desigualdad entre hombres y mujeres en términos de ingresos en todo el globo. Otro factor es el trabajo no remunerado que supone el cuidado del hogar y de los miembros de la familia realizado por las mujeres, también llamado “trabajo no remunerado”. Las brechas son aún mayores en cuestiones de liderazgo, acceso a puestos de trabajo con poder y toma de decisiones (el famoso “techo de cristal” en las empresas), en el emprendimiento y en el acceso a la protección social.

Las políticas laborales representan un factor crucial en este tema. Por ejemplo, las mujeres se enfrentan a mayores limitaciones para conciliar las responsabilidades familiares con el empleo remunerado. Las políticas restrictivas, como la falta de flexibilidad de los horarios de trabajo y las limitadas licencias de maternidad y paternidad, pueden impedir la movilidad de las mujeres en el seno de la fuerza laboral y arrastrarlas al empleo a tiempo parcial. A su vez, esto las expone a nuevas desigualdades, como el limitado acceso a la protección social, en particular a las pensiones de vejez. Las mujeres con hijos son más vulnerables a estas desigualdades, que también se conocen como “la penalización de la maternidad”.

Las diferencias salariales por género, una de las demandas fundamentales del Paro Internacional de Mujeres, son un fenómeno que además se profundiza en las jubilaciones, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

En este momento, miles de mujeres se manifiestan en países de todo el globo bajo la consigna “Si nosotras paramos, el mundo para” con el objetivo de visibilizar todas las formas de violencia ejercidas hacia el género femenino y la importancia del trabajo llevado a cabo por mujeres tanto en la producción como en los hogares.

Una de las principales demandas del #8M es el fin de la brecha salarial de género, que en el mundo alcanzó en 2017 el 23%, según cifras de ONU Mujeres y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Esta tendencia desigual, lejos de atenuarse, se profundiza en las personas en edad jubilatoria a nivel mundial. En Alemania, país en que el 70% de las mujeres trabajan, la brecha salarial de género alcanzó el 21%, apenas dos puntos debajo de la media, pero esa cifra ascendió al 45% en el caso de las jubiladas, según datos de la Oficina Federal de Estadísticas de ese país, (Statistisches Bundesamt) y a un estudio elaborado por el Instituto BBVA de Pensiones. En Francia, la brecha salarial se ubicó en 7 puntos por debajo de la media mundial, 15,8%, según la Oficina Europea de Estadística, (Eurostat). Sin embargo, al analizar la población en edad jubilatoria, la diferencia entre hombres y mujeres alcanza el 42%. España es otro ejemplo de país con brecha de género por debajo de la media (14,9%), pero cuando las cifras se extienden a la cobertura de pensiones, la brecha se profundiza en 52%.

El problema no distingue fronteras, sectores, edades ni cualificaciones. Según la ONU, no hay un sólo país, ni un solo sector en el que las mujeres ganen los mismos salarios que los hombres.

Otro factor que incide en la diferencia salarial entre hombres y mujeres y perjudica a éstas últimas son los hijos. Según las últimas estimaciones de la OCDE, con cada nacimiento, la mujer pierde de media un 4% de su salario con respecto a un hombre, mientras que para el padre los ingresos aumentan alrededor de un 6%. En África Subsahariana y Asia Meridional, la brecha salarial de género es de un 31% y un 35%, respectivamente, para las mujeres con hijos, en comparación con el 4% y el 14% de las mujeres que no los tienen.

En tanto, en países de América Latina, como Perú y Colombia, en los que aparecen intentos de aminorar la diferencia de género en las remuneraciones, la brecha salarial es aún un problema a resolver. El pasado 27 de diciembre, Perú aprobó una ley que prohíbe la discriminación remunerativa entre hombres y mujeres, que actualmente se encuentra en un 30% en el sector privado y en un 15% en el público.

En México, el grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano anunció que va a presentar una serie de medidas de carácter tributario para beneficiar a las empresas que garanticen la igualdad salarial entre hombres y mujeres, debido a que en Jalisco, de 53.000 empresas, solo 14 acreditan la igualdad salarial. En estados como Chihuahua, Coahuila, Puebla, Querétaro y Estado de México, los hombres ganan entre el 16 y 23% más que las mujeres, según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El 29 de enero pasado, la Coalición Internacional en favor de la Igualdad de Remuneración (EPIC, en sus siglas en inglés), se presentó en Panamá para los países de América Latina y el Caribe. Se trata de una alianza creada entre la OIT, ONU Mujeres y la OCDE que tiene el objetivo de alcanzar la igualdad de remuneración distributiva, mediante la integración de actores públicos y privados.

Sociedad

Ver más