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“La primera víctima de la inseguridad ha sido la gente de la villa”

El Padre Pepe conoce de cerca las consecuencias de la pobreza y la droga y trabaja por la inclusión de los más necesitados. Entrevista a fondo a un sacerdote con zapatos embarrados.

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José María Di Paola, el Padre Pepe (Burzaco, 1962), vive y trabaja en las villas. Durante trece años fue sacerdote en la Villa 21, donde conoció de cerca las consecuencias de la pobreza y la droga. En 2010, tras recibir amenazas de muerte por sus denuncias sobre el narcotráfico en la 21, el Padre Pepé dejó la Ciudad de Buenos Aires y partió a trabajar a Santiago del Estero. Dos años después regresó, pero ya no a la Capital sino al Conurbano. En la Capilla de Nuestra Señora del Milagro, Villa La Cárcova, Municipio de San Martín, el Padre Pepe dirige el Hogar de Cristo, un centro que trabaja por la  rehabilitación y la inclusión social de adictos al paco. Sobre todo eso, su trabaja como sacerdote y el contexto en que lo realiza, habló el Padre Pepe en su conversación con Diego Scott en Cada Noche.

Padre Pepe Dixit

“Vivo en las villas desde hace 21 años. Fue una buena decisión la de los curas que decidieron ir a las villas”
“Mi vocación fue la de ser cura e inclusive los primeros años no fui cura de las villas, pero allí encontré algo muy importante: se podía dar la posibilidad de trabajar con los jóvenes y la opción por los pobres. Es una posibilidad de desarrollar una tarea social que se vincula con la vida espiritual”
“La villa es la muestra del lugar en el que Dios se manifiesta, pero quizás el Estado lo abandonó. Allí se siente una gran cercanía con Dios, pero la gente siente una gran lejanía de la solución de sus problemas”
“En las villas podemos ir acompañando los sueños de quienes quieren progresar, y también acompañando las situaciones muy complicadas de quienes no tuvieron esas mismas oportunidades. Pensamos que hay mucha capacidad en la gente de las villas, lo que ha faltado es motivación. Y las parroquias instan a desarrollar las capacidades que Dios le regaló a cada uno”
“A veces no nos damos cuenta que la grieta no se da donde unos piensan de una forma y otros de otra. Para nosotros la grieta ser da por debajo, hay un 30 por ciento que están por debajo, que viven en las villas y no puden desarrollar sus capacidades porque no tienen oportunidades”
“El Estado tiene que estar más presente, y más presente en forma inteligente, buscando aquello que la gente necesita. Y la sociedad civil debe organizarse, porque si una villa tiene una escuela fuerte, un club fuerte y una capilla fuerte, ayudamos mucho a que el pibe desarrolle las capacidades que tiene”
“La primera víctima de la inseguridad ha sido la gente de la villa. Inseguridad en términos de decir ‘no tengo qué comer’, ‘no tengo trabajo’, ‘no tengo los mismos derechos que otro ciudadano'”
“Cuando aparece el paco en la villa 21 decidimos hacer nuestro propio centro de recuperación. Había tanta burocracia en el Estado que decidimos hacer un sistema propio aunque tuviera déficit, y se inició un camino de recuperación barrial”
“Como dice Francisco, hay que comprender la parroquia como una tienda de campaña, donde se atiende a todos”
“En 2001 no había para comer, y ahí armamos los comedores. Después vino el paco”
“Una de las grandes carencias del Estado fue haber dejado que las armas y las drogas estén en manos de los jóvenes: a un pibe de 14 o 15 años, ¿quién le pone un arma en la mano? Un adulto”
“Fue totalmente inesperada la elección de Francisco como Papa. Yo creía que iba a ser Papa en la elección anterior, pero no en la última”
“Yo tengo la particularidad de recibir a todos los políticos porque me gusta transmitir lo que hace falta en las villas”

Cada noche

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