En Vivo

La diablada

Gaby Herbstein presenta en el CCK su muestra, Jujuy en lenguaje fotográfico contemporáneo, que retrata fundamentalmente la cultura del disfraz de diablo.

Compartir

La fotógrafa y artista visual conversó junto a Karina Mazzoco y Analía Rivas sobre la presentación en el Centro Cultural Kirchner de su muestra Inspirada en los ritos que se celebran en la zona andina.

Las fotografías de La Diablada retratan la cultura del disfraz de diablo: trajes artesanales que se confeccionan para la celebración del carnaval.

La tradición y la cultura popular se funden en hermosos trajes que ponen de manifiesto las habilidades artesanales y la creatividad de los habitantes de la Quebrada. Allí, la elaboración de prendas de vestir se da en el ámbito familiar, con un trabajo intenso que lleva meses. Las artesanías recrean motivos tradicionales andinos fusionados con la visión de las nuevas generaciones, para crear bellas y coloridas piezas originales.

La muestra es el resultado de un largo proceso de selección, reflexión y elaboración a partir de las vivencias e imágenes obtenidas durante una secuencia de viajes que la artista realizó a dicha provincia en época de carnaval.

Serán exhibidas cincuenta y seis obras de gran formato impresas sobre papel Fine Art, que permanecerán suspendidas en la Plaza del Centro del CCK, con innovadora puesta y música original de Gaby Goldman. Los dorsos de las imágenes estarán cubiertos por afiches con reflexiones y viñetas referentes a la cosmovisión andina que da sentido de la celebración.

El objetivo de la artista es recuperar algo del espíritu ancestral de La Diablada, y generar interés por las ricas tradiciones y la intensa realidad cotidiana que están detrás de lo que se expone.

En 2017, Gaby Herbstein realizó varios viajes a la provincia de Jujuy. Visitó ciudades y pueblos para experimentar y registrar la ceremonia tradicional de La Diablada. Allí, en una de las regiones más cautivantes de nuestro territorio, poblaciones enteras pasan el año preparándose para un acontecimiento único, surgido de la resignificación andina de tradiciones hispánicas como el carnaval y los autos sacramentales.

Todavía hoy, los pobladores de la Quebrada pasan meses y meses confeccionando con sus propias manos trajes increíblemente bellos y complejos. Atuendos artesanales tan cargados de pasión y simbolismo que, al llegar La Diablada, les permiten encarnar y canalizar esas fuerzas que el personaje del Diablo invoca: fuerzas a la vez temibles y liberadoras. En Jujuy, como en muchas otras áreas de la región andina, estas ceremonias poseen una estética elaborada, que combina motivos propios y foráneos, antiguos y modernos, sagrados y profanos en el sincretismo de sus danzas, trajes, accesorios y procesiones.

No queriendo ser meros espectadores de imágenes prefabricadas, los miembros de las comunidades locales se involucran intensamente en la producción de todos y cada uno de los elementos relacionados con los rituales que llevan a cabo. En sus viajes, Gaby Herbstein se propuso captar fotográficamente el despliegue de esa poética singular.

Pura vida, cada día

Ver más