En Vivo

El foro de Boao en primera persona

Fernando Pedrosa, profesor e investigador en Historia y Ciencia Política relata su experiencia en el encuentro de líderes de gobiernos, de negocios y de la academia en Asia.

Compartir

Concurrír al Foro de Boao ha sido una gran experiencia que, sin ninguna duda, ha colmado todas las expectativas que traje después de tan largo viaje desde la lejana Argentina. Creo que he sido el único latinoamericano que ha estado presente en las deliberaciones y la inauguración y por eso quiero sintetizar y compartir algunas de las impresiones y conclusiones que me ha aportado estar aquí.
Lo primero que debo destacar es que, un Foro de estas características, necesariamente, implica dialogo. En los complejos tiempos que hoy nos tocan vivir, se habla mucho, pero se dialoga poco. Hablar y dialogar son cosas diferentes. Para dialogar hace falta más de uno. Para dialogar hay que hablar, pero también, saber escuchar.
Y este Foro de Boao se ha caracterizado por el uso compartido de la palabra y la escucha respetuosa. El Foro ha mostrado una presencia constante de personas de distintos lugares, y con diferentes responsabilidades, dialogando profundamente por el presente y el futuro del mundo.
Hablar y escuchar con respeto de cuestiones comunes e importantes. Es el primer paso sobre el que se podrá construir una comunidad humana pacífica y prospera.
En segundo lugar he visto y oído como los diferentes representes del gobierno chino han presentado la iniciativa de la Franja y la ruta. Cada vez que ellos lo hacían, había una serie de palabras que se reiteraban en forma constante: desarrollo, innovación, consenso, inclusión, cooperación internacional y dialogo.
Todas esas palabras las hemos escuchado muchas veces anteriormente, pero hoy tienen un sentido mucho más trascendente. Porque todas esas palabras se encuentran integradas en un proyecto planificado y pensado para este presente inmediato y el futuro que se abre frente a nosotros. La iniciativa de la Franja y la Ruta les otorga realismo a estas palabras y nos plantea renovar una utopía global de paz, prosperidad y desarrollo sustentable. Es entendible, entonces, el entusiasmo que el proyecto está generando fuera de China.
Para entender la importancia del Foro de Boao hay que prestar atención a dos cuestiones. La primera de ellas es quiénes han participado. Por supuesto que primero debe destacarse la figura del presidente Xi que destaca la importancia que China le asigna a este Foro. Las principales figuras del gobierno chino también se encontraban ahí. Pero, además, la presencia extranjera fue importantísima. Dirigentes de primera línea del mundo asiático, presidentes europeos, empresarios, medios de comunicación y las máximas autoridades de los principales organismos internacionales.
En segundo lugar, hay que mirar el programa del Foro para entender que el presidente XI ha construido una agenda de avanzada, innovadora y de cara al futuro. En esta agenda se discuten temas globales, como economía y finanzas, pero también de las nuevas tecnologías (por ejemplo, sobre el sistema blockchain) y la integración del mundo asiático desde la relación Asean-China.
El Foro de Boao se ocupa del presente, pero tiene indudablemente la mirada puesta en el futuro. Por esto se propone como la conformación de una plataforma colaborativa de cooperación internacional que ofrezca estabilidad y la búsqueda de progreso en un mundo en medio de un veloz proceso de globalización. Y esta perspectiva, cuidadosa, pero optimista, sobre la globalización puede ser, además, un novedoso y efectivo punto de encuentro entre occidente y oriente.
La inauguración de Foro fue un hecho impactante. Las palabras del presidente XI fueron serenas pero contundentes, la humanidad deberá definir si quiere un sistema económico abierto y basado en la cooperación o volver al pasado.
El discurso del presidente comenzó recordando los 40 años de reformas y reivindicando la capacidad de la sociedad china para entender este mundo global y para lograr un proceso de crecimiento constante desde aquellos años hasta hoy. También hizo anuncios concretos sobre políticas económicas y nuevas aperturas para beneficiar el comercio internacional.
Lo que siguió fue muy trascendente. Las máximas cabezas de la Organización de las Naciones Unidas (Antonio Guerras) y del Fondo Monetario Internacional (Christine Lagarde), junto a una serie importantísima de presidentes de Asia y Europa, respaldaron contundentemente la posición china tanto frente al futuro global, como en este presente de posibles guerras comerciales y trabas proteccionistas que provienen de las exasperadas palabras del presidente norteamericano Donald Trump.
Lagarde fue muy clara cuando afirmó en su discurso que China tenía la autoridad para hablar de apertura y liderar globalmente este proceso por dos motivos: primero, por su exitosa historia de los últimos cuarenta años donde comenzó a transitar este camino, reformándose a sí misma. Pero, sobre todo, la titular del Fondo Monetario Internacional remarcó que China había pasado de las palabras a los hechos concretos y que eso era de una gran importancia para liderar.
Los presidentes de Holanda y Austria se mostraron muy de acuerdo con las palabras del presidente XI. Los presidentes asiáticos fueron más allá y, por ejemplo, el mandatario de Singapur entre otros, hicieron fuertes críticas a quienes plantean una vuelta a proteccionismo y a un mundo dividido y en conflicto por el comercio.
Las ideas que se intercambian el Foro de Boao hacen un llamamiento a los países asiáticos, pero también, de otras partes del mundo, a construir relaciones donde todos puedan salir beneficiados. En mi opinión, por primera vez estamos ante la posibilidad de que el mundo no se divida por ideologías, ni por cuestiones artificiales del tipo Este-Oeste o Norte-Sur.
La exitosa inauguración del Foro de Boao y todo el trabajo que se hizo en las comisiones mostró que los países y sus gobiernos se pueden agrupar por los deseos de colaborar mutuamente, de buscar prosperidad para sus pueblos, respetando sus diferencias y valorando, sobre todo, las coincidencias y el optimismo por el futuro de la humanidad.

Sociedad

Ver más