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“A los cinco años se me había dado por ser peronista”

El ex diputado nacional Miguel Bonasso conversó con Damián Glanz de su carrera cómo periodista, de su vínculo al Movimiento Peronista Montonero y de su relación con la política.

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Miguel Bonasso se inició en el semanario Leoplán y ocupó el cargo de jefe de redacción en las revistas Análisis, Extra y Semana Gráfica. Fue uno de los fundadores y editores del diario La Opinión dirigido por Jacobo Timerman. Entre enero y marzo de 1973 fue secretario de Prensa del Frente Justicialista de Liberación, y luego asesor de Héctor Cámpora durante su breve presidencia. En 1974 fundó y dirigió el diario Noticias, posteriormente clausurado por orden de José López Rega. Después del golpe de 1976, estuvo condenado a muerte por los grupos de tareas de la dictadura militar.
Vivió en la clandestinidad hasta abril de 1977, cuando salió del país para integrar, en Roma, el Consejo Superior del Movimiento Peronista Montonero. Dos años más tarde, con otros consejeros, rompió con la conducción oficial de Montoneros pero siguió militando en la izquierda peronista.
En 1984 publicó Recuerdo de la muerte, una novela basada en hechos reales ocurridos en el campo de concentración de la Escuela de Mecánica de la Armada. En 1990 escribió su primera novela de ficción, La memoria donde ardía, y en 1997, El presidente que no fue, una biografía de Héctor Cámpora. En 1999 publicó Don Alfredo, que al año siguiente le valió nuevamente el premio Rodolfo Walsh en la Semana Negra de Gijón.
Fue diputado nacional en 2003 y reelecto en 2007. Durante sus dos períodos, presidió la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, desde la cual impulsó diversos proyectos en defensa de los intereses nacionales y el ambiente.

Miguel Bonasso DIXIT

“Mi madre fue miliciana en la Guerra Civil española. Conoció a mi viejo en París, un trosko que hacía vida bohemia. Había logrado colarse con los surrealistas. Los dos eran derrotados, y como sufrieron bastante las consecuencias de la política, me trataban de alejar, y me metían en la cosa literaria. Pero en algún momento me empecé a radicalizar, y cuando nació mi hijo mayor, hace 50 años, me dieron los calores revolucionarios”
“Yo era sub-gerente en la General Motors, y adentro de una corporación yanqui aprendí a odiarlos. Hice al revés que varios compañeros: varios empezaban por el Che Guevara y terminaban por el Chevrolet, y yo hice al revés”
“A los 5 años se me había dado por ser peronista. Un florista de la cuadra me regaló una estampista del joven coronel, y yo dormía con eso, como ahora podría mi hijo de tres años dormir con Buzz Lightyear”
“Varias veces sentí ‘¿Y si caigo? ¿Saldré convertido en un héroe, en un muerto, en un traidor?”
“Yo sabía que si le colocaban una pistola en la cabeza a uno de mis dos hijos, yo hablaba. Mi vida sí pero la de mis hijos no”
“Cuando designaron a Scioli como candidato a vicepresidente tuve una discusión con los Kirchner, les dije ‘Esto es el menemismo, muchachos, ¿vamos a hacer algo nuevo o no?'”
“Me gustaría conseguir la lista de todos los periodistas que trabajan para la SIDE. Si la consiguiera, la publicaría”
“Reato es un miserable, miente: dijo que yo había delatado a Firmenich, y no lo hice. Reato sacó fotos de mis hijos, de 7 y 8 años de edad, junto a las fotos del cadáver acribillado de Rucci. Eso lo hicieron Reato y Fontevecchia: son dos miserables”
“No me arrepiento de nada. Ni de haber sido sub-gerente de la General Motors. Creo que la actitud de arrepentimiento corresponde a un miembro del Ejército o de la Policía, no a un militante popular. Un militante no se arrepiente, se autocritica”

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